Palabras clave:alfabetismo/analfabetismo digitaltics educación vida cotidiana organizaciones |
Autor(-a/s):Rebeca Garzón ClementeAdolfo de Jesús Solís Muñiz |
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Abstract:Este estudio pretende abrir un debate sobre los problemas que surgen en las instituciones de educación superior frente a una población joven alfabetizada digitalmente y una población docente resistente al uso de las TIC como herramientas estratégicas de apoyo al aprendizaje (y por ende resistentes a una alfabetización digital), y plantea algunas soluciones posibles. |
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Texto de la comunicación:
Es innegable el papel fundamental que tienen hoy las tecnologías de la información y comunicación en nuestra vida cotidiana. Ellas nos ofrecen no sólo nuevas maneras de comunicarnos, sino nuevos entornos de comunicación, así como formas (y formatos) de mensajes. Esto sin duda conlleva a la reflexión sobre la necesidad de nuevos tipos de alfabetización que equilibren, en cualquier contexto, el uso de las tecnologías con la estructura social y las condiciones políticas y económicas, y esta tarea recae por lo general en las instituciones de educación. El crecimiento masivo del uso de las TIC se dio a partir de la última década del siglo XX, por lo que son generaciones muy jóvenes quienes las utilizan de manera más frecuente. Los padres de estas generaciones han dejado a las instituciones de educación la tarea de capacitar en el uso de esa tecnología, lo que actualmente se hace en etapas muy tempranas, incluso en la de educación infantil, aunque sin darse cuenta son ellos mismos quienes inician u obstaculizan un proceso de alfabetización, llámese digital, tecnológica o informacional desde el hogar. Con esto queremos decir que las conductas y actitudes racionales hacia la tecnología se gestan en los hogares, y el contar con ellas facilita un proceso posterior de aprendizaje sobre las tecnologías de la información y la comunicación, sus alcances, sus aportes, su uso inteligente… Las instituciones de educación superior se enfrentan así a varios problemas:
De lo expuesto anteriormente, surgen nuestras preguntas fundamentales:
A continuación intentaremos responder estas cuestiones. La cotidianidad de las tecnologías de la información y comunicación para las generaciones de jóvenes. Antes de abordar de lleno los problemas que hoy nos ocupan, queremos plantear algunos de los conceptos clave que utilizaremos a lo largo de este trabajo. Mencionamos que las tecnologías de la información y las comunicaciones han transformado nuestra vida cotidiana. Pues bien, habremos de hablar de ellas antes que nada. Desde la década de 1990, Castells (1998) diferencia a las tecnologías de la información y la comunicación sobre las solas tecnologías de la información en su aportación a la generación del conocimiento, ya que permiten actuar sobre la información, modificarla, usarla, convertirla y compartirla; generando y permitiendo con ello la necesidad de interacción entre individuos y grupos con intereses similares, el trabajo en redes sociales flexibles y adaptables a los cambios en las diversas sociedades que confluyen, y que finalmente convergen en sistemas de información que transforman la tecnología en el factor invisible del éxito de la comunicación. Kellner (2004) comparte este punto de vista, aunque integra específicamente al ordenador, basando la "revolución tecnológica" en éste, en la información, la comunicación y las tecnologías multimedia. Entonces entendemos que las tecnologías de la información y la comunicación son aquellas herramientas que admiten diversas formas de comunicación social, que permiten encontrar, usar y tratar la información incorporando nuevos formatos de mensaje, elementos como las imágenes, el sonido y el vídeo, además del texto, facilitando, por lo tanto, la generación de conocimiento. Parecería que hablamos de tecnología muy sofisticada e inaccesible, sin embargo Ilana Snyder (2004) nos recuerda que ahora, gracias a estas tecnologías "enviamos faxes, dejamos mensajes en los contestadores telefónicos automáticos, utilizamos teléfonos móviles, enviamos mensajes buscapersonas, utilizamos escáneres, navegamos por la red, empleamos motores de búsqueda, creamos páginas Web, enviamos correos electrónicos, participamos en sesiones de chateo online sincronizadas y mucho más cosas" (Snyder, 2004: 13). Hemos dicho también que estas tecnologías están inmersas en la vida cotidiana. Haciendo alusión al párrafo anterior, resulta difícil pensar nuestra vida sin alguno de estos servicios: el prescindir sólo de uno de ellos podría significar un verdadero problema, esto es, su falta o ausencia alterarían una rutina que define la vida cotidiana de un ser humano. Berger y Luckmann (1986) nos dicen que la vida cotidiana se presenta como una realidad de un mundo coherente, en el que existir y aprehender de lo que nos rodea, en estado de plena vigilia, constituye una actitud natural. No podemos existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarnos continuamente con otros, y el acopio de conocimiento generado de esto establece diferenciaciones dentro de la realidad, según los grados de familiaridad. Este último término es importante para nuestro trabajo ya que decimos que el uso de las TIC son familiares para las generaciones jóvenes. Debemos entonces entender este concepto como algo que se conoce y con lo que se trata de manera frecuente, que está inmerso y a la mano en nuestra realidad inmediata, que es normal y cotidiano, y para lo que adquirimos, de manera natural, al menos una mínima capacidad práctica (Heller, 2002). Nualart (2005) menciona de manera contundente que en México son los jóvenes de entre 15 y 22 años de edad los principales usuarios de las TIC, mientras que la diferencia estadística en los mayores de 30 años se da en proporción inversa, esto es, "mientras más viejos nos volvemos, menos recurrimos a las nuevas tecnologías", situación que nos ocupa por la condición específica de los profesores de las instituciones de educación, educación superior en nuestro caso, que en su mayoría conocen el potencial de las TIC, pero sin embargo demuestran desinterés por una formación continua relacionada con las TIC, escenario del que nos ocuparemos de manera más amplia posteriormente. Nos quedamos así con la idea de que mientras para los jóvenes las TIC son algo cotidiano y familiar, para gran número de profesores de educación superior éstas los trascienden, y es urgente encontrar medios, maneras y tiempos para hacer una mediación entre su vida cotidiana y lo no cotidiano. Transformación social y nuevos tipos de alfabetización. Todas las sociedades, cada una en su propio tiempo y espacio, han tenido sus propias formas de adquirir, transformar y comunicar conocimiento, sus propios saberes. Es la manera de comunicar y trascender ese conocimiento lo que ha cambiado de manera significativa a través del tiempo: la aparición del lenguaje, de la escritura y finalmente de la tecnología informacional (García Carrasco, 2005). Los cambios que la tecnología ha aportado a la vida cotidiana del ser humano han sido contundentes: desde la época posterior a la edad media con el invento de la imprenta de Gutemberg, pasando por el siglo XIX en que aparece la máquina de vapor y los inicios del siglo XX con la invención de la producción en serie, que modifica las condiciones de vida de las personas. Durante la segunda mitad del siglo XX se produce una revolución no industrial, pero no por ello menos significativa: una revolución tecnológica que tiene que ver con el tratamiento de la información y la invención y masificación posterior de los ordenadores. Castells (1998 citado en Gutiérrez, 2003: 15-16) sostiene que cada revolución tecnológica conlleva una reorganización profunda del sistema socioeconómico y, de manera particular, la revolución de la información ha sido un factor de suma importancia que ha trastocado lo esencial para la adquisición y transferencia de conocimiento: la comunicación y el lenguaje. Así debemos tomar en cuenta los nuevos formatos en que se encuentra ahora la información. Su digitalización es "la clave para la integración y convergencia de medios y lenguajes que caracteriza el actual panorama de las TIC" (Gutiérrez, 2005: 14). Antes sólo bastaba aprender a leer y escribir, codificar y decodificar para tener acceso al conocimiento vertido en los libros. Hoy tenemos hipertextos que integran imágenes, sonido, vídeo, movimiento, que son necesarios interpretar según un contexto social, así como evaluar los medios que los condicionan. Lo anterior exige un modelo de alfabetización que nos proporcione acceso al conocimiento, que no es sinónimo de información. Este nuevo modelo parte de la alfabetización básica tradicional, y la amplía con alfabetizaciones múltiples que integran destrezas, actitudes y valores que consientan reflexionar sobre la información y convertirla en un conocimiento que permita valorar lo que sucede en el mundo, la vida real y cotidiana, y mejorarlos en la medida de lo posible (Gutiérrez, 2005).
La alfabetización ética o moral atiende a una clarificación de valores de las personas inmersas en esta sociedad del conocimiento que les permita evaluar su entorno y la información que están recibiendo en todo momento, para transmutarla a conocimiento igualmente valioso para sus iguales. Este ejercicio sin duda permite la integración de nuevas comunidades de individuos que se relacionan de acuerdo a intereses y valores compartidos, que afianzan sociedades basadas en sus propias normas y políticas y que enfrentan y critican según su particular óptica y posibilidades su mundo circundante, que debe reflexionarse dentro de la parte que corresponde a una alfabetización relacional o social. La alfabetización lingüística o digital, atiende a la necesidad de que las personas conozcan, sepan usar, evaluar y convertir la información en conocimiento, información que se encuentra en múltiples formatos y accesible a través de ordenadores enlazados a Internet. Tyner (1998, citado en Gutiérrez, 2005: 61), habla de dos grandes sistemas de alfabetizaciones digitales: la instrumental, que tiene que ver con la adquisición de conocimiento y destrezas sobre la tecnología que permita solucionar problemas de la vida cotidiana; y la representacional que atiende a localizar, evaluar, utilizar, comprender la información asequible a través de los medios. Haciendo una síntesis de estas nuevas necesidades, encontramos en Área y Ferrés (2005) cuatro dimensiones indispensables para enfrentar los retos que imponen las TIC a las instituciones de educación superior: la instrumental, que atiende al manejo de hardware y software de los distintos medios; la cognitiva, necesaria para utilizar de forma inteligente la información; la actitudinal, para desarrollar actitudes racionales ante la tecnología (ni tecnofilia, ni tecnofobia); y por último, la axiológica que provea elementos para una valoración crítica de la información obtenida. Esto se nos antoja impensable como primer reto de la educación. En cambio, consideramos que nos encontramos con una necesidad apremiante de plantear, más que una alfabetización digital, una realfabetización de los alfabetizados (Gutiérrez, 2005). Esto es, debido al momento histórico en que nos encontramos y el papel que juegan en él las TIC, se debe invertir en la educación de manera que se obtengan las fortalezas básicas que para aprender, para relacionarse, para comunicarse, deben tener los ciudadanos de un mundo en el que están presentes, de manera irremediable, las tecnologías de la información y la comunicación. Los retos de las instituciones de educación superior: el caso de la Unach. Hemos abordado algunos de los problemas que observamos desde la cotidianidad de los jóvenes, lo que es natural y familiar a ellos, y algunos de los problemas que enfrentamos los profesores frente a esta realidad. Ahora bien, ¿cómo enfrentar esto desde la institucionalidad? ¿qué problemas se encuentran al interior de las instituciones de educación superior? Los jóvenes estudiantes que hoy en día cuentan entre 18 y 24 años, fueron educados en su niñez con los esquemas tradicionales, pero su adolescencia la han vivido en constante contacto con las TIC; para ellos es cotidiano el uso de los móviles, las consolas de juegos y el ordenador para actividades lúdicas. Los niños de hoy están en contacto con las TIC desde edades muy tempranas, por lo que podemos asegurar que las siguientes generaciones de estudiantes universitarios tendrán a las tecnologías integradas de manera fundamental a la gran mayoría de actividades de su vida cotidiana. Estudios en México como el de la AMIPCI (2006) llaman la atención sobre más de 20 millones de internautas, 58% de los cuales están entre los 12 y los 24 años de edad. Un intento del gobierno mexicano para iniciar una alfabetización digital en niveles escolares básicos del país, ha sido la implementación desde el año de 2003 del programa denominado enciclomedia, que consiste en la dotación de una computadora y material multimedia con contenidos afines al nivel educativo en cada escuela, medida que podrá ser evaluada en el mediano plazo. Es importante reconocer que las condiciones no son las ideales en todas las regiones geográficas del país, donde se dan los casos de contar con la tecnología que proporciona el gobierno, pero no con energía eléctrica para operar y dar un uso adecuado a los equipos. Las TIC existen en las instituciones de educación superior en todos los niveles: administrativo, de apoyo a la gestión, para la docencia y para la enseñanza. Se espera entonces que de estas instituciones surjan propuestas para un uso de las tecnologías que impacte de manera favorable en el desarrollo de la sociedad en el que se encuentra inmersa cada institución. Esto exige que los universitarios estén conscientes del papel que juegan las universidades en la investigación sobre las TIC, y a la inversa, el importante papel de las TIC para apoyar las investigaciones en otras áreas para impactar en la vida social, empresarial, académica y no académica de las personas inmersas en la sociedad del conocimiento (Molta, 2006). En los años pasados, por ejemplo, muchas universidades han estado ocupadas implementando nuevos sistemas de información para hacer eficiente el manejo de sus operaciones y procesos de negocios y brindar mejores servicios a sus consumidores. En muchos casos las universidades juegan el rol de ISP (Internet Service Provider), cubriendo ambos en parte las necesidades académicas y de recreación de los estudiantes. Finalmente, el salón de clases está incrementando su función global y virtual, con los sistemas de administración de cursos y tecnologías suplementarias de educación a distancia sincrónica, en muchos casos, remplazando el modo instruccional del salón de clases. En el mundo universitario se intenta responder a las exigencias de políticas nacionales de educación para integrar a las TIC a la educación superior. De esta manera, las universidades cuentan con salas de ordenadores de acceso directo; el problema es que mientras que los jóvenes estudiantes universitarios llegan a las aulas, en general, con experiencias previas de uso de las TIC y cuentan con una dirección de correo electrónico, los profesores están en un proceso de integrar las TIC de manera apresurada a su actividad docente; entretanto, los programas de estudio intentan cubrir la necesidad de capacitación en el dominio de las herramientas ofimáticas y las habilidades de acceso a redes, con cursos cortos y desligados del resto del curriculum, olvidando por completo el uso pedagógico que podrían tener las TIC para su práctica profesional. Otra política gubernamental que sin duda tendrá impacto en la educación, es la implementación de 7500 centros comunitarios en el país, telecentros, que han acercado a la población rural al uso de las TIC, donde también la gran mayoría de los usuarios son gente joven. En el caso especifico de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), al sur de México, los esfuerzos para integrar a las TIC en el proceso enseñanza-aprendizaje inician a mediados de la década de 1990, involucrando a los docentes en cursos cortos y diplomados de formación didáctica y herramientas computacionales que se realizan a través de los medios de interacción síncronos y asíncronos, la teleconferencia y el correo electrónico; posteriormente se prepara una generación de docentes que obtienen posgrados a través de programas virtuales que, además de los medios antes citados, basaban la interacción y generación del conocimiento en portales de trabajo colaborativo, a través de Sistemas de Gestión del Aprendizaje (LMS) como Blackboard. Este grupo de 20 docentes, que apenas representa el 1% de toda la planta docente de esa Universidad, empezó a implementar cursos mediante el apoyo de portales en WEB y posteriormente con LMS´s como Moodle (del tipo de licencia de software libre) lo que ha permitido además de la utilización didáctica de la tecnología, las ventajas de utilizar una metodología basada en el diseño instruccional. A pesar de esta experiencia positiva, es necesario decir que la plataforma se utiliza como un simple gestor de contenidos en muchos de los cursos implementados, de ahí la importancia de crear un modelo que tenga como eje el uso pedagógico de las TIC de manera que se impacte de manera significativa en el proceso de aprendizaje de los jóvenes universitarios. Otro factor a considerar es la diversidad de contextos socio-económicos que se encuentran tanto en la región como al interior de las diferentes facultades que conforman la Universidad, ya que el perfil de formación, así como el cuerpo docente de cada área específica llega a ser determinante en la actitud y posterior adquisición de las destrezas en el uso de las TIC para cada alumno, así se nota que programas educativos que cuentan con algún reconocimiento que le da el estatus de acreditado por un organismo externo calificado, como los CIEES (Comités institucionales de evaluación de la educación superior en México), tiene alumnos más propensos y con menos temores al uso de la TIC, caso similar sucede con los docentes de dichos centros. Curiosamente, el área de Sistemas computacionales es la que lleva el mayor avance en el uso cotidiano de la plataformas tecnológicas de aprendizaje, que no implica que utilicen un modelo de aprendizaje estructurado; en contraste en otras áreas de conocimiento, sobre todo las humanísticas, que cuentan con docentes formados en modelos de aprendizaje virtuales, y frecuentemente escépticos al uso efectivo de las TIC para la creación de conocimiento y mejora en la calidad de los programas educativos En ambos casos, la brecha que compone el desconocimiento del uso pedagógico de las TIC y la falta de una alfabetización digital, sigue favoreciendo un uso lúdico de las TIC para los jóvenes, alejado del provecho que podría significar para su aprendizaje. Ahora existe mayor tecnología en las escuelas y facultades de la Unach, en algunos casos se cuenta con equipos de "última generación" cada vez más amigable para su manejo, sin embargo la gran mayoría del profesorado se sigue apoyando en materiales impresos. No cabe duda que el uso de las TIC implica invertir un tiempo a una actividad de capacitación que el docente considera poco relevante para su práctica, y por lo general opta por aprender de manera autodidacta las herramientas básicas de apoyo: procesadores de texto, herramientas para presentación de la información, y en menor medida uso de Internet para búsqueda de información. Sostenemos que es altamente probable que, aunado a las situaciones particulares de los docentes, las instituciones han dejado de lado la reflexión del potencial uso pedagógico de las TIC, atendiendo únicamente, a través de programas de capacitación en muchos casos sin un estudio previo de necesidades reales, a la formación en TIC desde una óptica técnico-instrumental, momentánea, sin trascendencia, sin el marco institucional estratégico de un programa de formación inicial y permanente en el uso de las TIC del profesorado. Quizá esto podría ser el detonante para una mejora significativa en la calidad de los programas que ofrece esta Institución, y el inicio de un proceso de alfabetización múltiple que impacte en la sociedad a la que sirve y en la que se desenvuelve. Conclusiones Es innegable que las generaciones actuales de estudiantes universitarios son asiduos usuarios de las TIC, mismas que en su vida cotidiana son ya imprescindibles, que los unen y conforman en comunidades especializadas en constante crecimiento. Con todas las virtudes que implica su uso, las TIC no han sido transferidas con el éxito deseado a los procesos de formación académica universitaria, en gran medida por la inadecuada atención y falta de estrategias institucionales. Para solventar y atender estas necesidades se requiere implementar programas que permitan al docente estar actualizado en el uso de las TIC y en las nuevas tendencias para el uso y generación del conocimiento, así como alinear las estrategias de infraestructura y uso de TIC con modelos pedagógicos de aprendizaje. Es imprescindible visualizar el uso de la tecnología como un medio y no como un fin en la formación de profesionales, esto es, como herramientas estratégicas y cotidianas de aprendizaje que permitan sumar las fortalezas de los modelos pedagógicos, para fomentar la generación de conocimiento. Para ello sin duda se tienen que habilitar espacios que permitan compartir y comunicar experiencias relacionadas con los procesos de múltiples alfabetizaciones que acompañen al uso pedagógico de las TIC. Pero lo más importante, será crear programas de alfabetizaciones múltiples de manera que las generaciones actuales de docentes pierdan el miedo al cambio y se enfrenten con mayores destrezas a la nueva ola de jóvenes que representan a la generación e. Bibliografía
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