IV Congreso da CiberSociedade 2009. Crise analóxica, futuro dixital

Grupo de Traballo F-62: Digitalidad: comunicación retórica y comunicación literaria frente a la crisis analógica

Sobre el texto literario y el canal de la comunicación: oralidad y escritura, digitalidad y multimedialidad. La edición de textos clásicos

Relator/es


Resumo

Se estudia el concepto de digitalidad como cualidad del canal de la comunicación literaria (y retórica) que tiene lugar por medio y con el apoyo de la técnica cibernética. Se analizan las implicaciones que el canal digital tiene en el texto que es comunicado, prestándose especial atención a la edición de textos literarios clásicos.

Texto da comunicación

1. La transformación del canal de la comunicación literaria

En su conocido estudio «Lingüística y poética», Roman Jakobson (1974) incluye el canal entre los elementos de la comunicación lingüística. Entre los elementos de la comunicación lingüística se encuentra «un CONTACTO, un canal físico y una conexión psicológica entre el destinador y el destinatario, que permite tanto al uno como al otro establecer y mantener una comunicación» (JAKOBSON, 1974a: 352). No hay que olvidar la importancia que en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial adquiere la relación entre la lingüística y la teoría de la comunicación, que es destacada también por el propio Jakobson (1974b)

La literatura, antes de ser escrita, antes de ser propiamente ‘literatura’, siendo conocida como ‘poesía’, ha tenido como canal de comunicación de las obras literarias el canal oral. La oralidad es la característica más importante del canal por el que son comunicadas las obras literarias durante el período previo a la existencia de la escritura, siendo entonces oralidad primaria (ONG, 1996), pero la oralidad persiste como oralidad secundaria cuando existe la escritura (GENTILI, 1996). Hay que tener en cuenta que el predomino de la oralidad en la comunicación literaria está relacionado con la evolución de cada comunidad cultural; así, ha habido comunidades que, a pesar de la existencia de la escritura con una difusión casi universal, han seguido manteniendo la comunicación oral de las obras literarias hasta tiempos relativamente recientes.

Una característica importante del canal de la comunicación literaria es la coexistencia de la oralidad y la escritura. Junto a la comunicación de obras literarias escritas, nos encontramos con la comunicación oral en el caso de recitación de poemas o en el de la representación teatral, sin olvidar la importancia que lo visual tiene, no sólo en el teatro, sino en cualquier comunicación de carácter oral, al formar parte del conjunto comunicativo los gestos, que acompañan a las palabras en el discurso retórico y en el discurso literario. Pero también hay que tener en cuenta la impronta que la oralidad ha dejado en la literatura escrita; sin los antecedentes orales no podríamos entender ni explicar en su complejidad el componente métrico-versal de la poesía.

Puede hablarse de la oralidad como característica del canal de la comunicación literaria, asimismo como característica de éste también puede considerarse la escritura, aunque podemos referirnos también a la ‘escrituralidad’ como cualidad de ‘escritural’ —entendido como relativo a la escritura—, del mismo modo que ‘oralidad’ es cualidad de ‘oral’. Es posible, por tanto, hablar de ‘digitalidad’ como cualidad de ‘digital’ a propósito de un nuevo canal, el canal que a la comunicación le es proporcionado por los medios técnicos (o tecnológicos) que hacen posible la comunicación mediante los ordenadores, tanto en lo que se refiere a la elaboración de discursos de carácter digital que pueden ser almacenados en discos o en otros sistemas de almacenamiento de la información, como a la elaboración de discursos accesibles en línea.

La técnica cibernética (no olvidemos que ‘tecnología’ es una metonimia en la que el objeto es nombrado con el nombre de la ciencia que lo estudia) ofrece en muchas ocasiones un soporte electrónico a aspectos de la comunicación que el ser humano había resuelto anteriormente con los medios que tenía a su alcance o que había identificado en sus reflexiones sobre la comunicación. Así, por ejemplo, la nota a pie de página constituye un hallazgo comunicativo de inserciones discursivas, de verdaderos enlaces, de tal modo que constituye un antecedente de la construcción hipertextual. Por su parte, la retórica había identificado en la operación de actio o pronuntiatio el carácter múltiple del canal de la comunicación del discurso retórico. La identificación de la voz, el gesto y el movimiento como elementos de esta operación retórica es clave para la consideración de la existencia de la conciencia de que en la comunicación existe la posibilidad de un canal múltiple, en el que están presentes, por un lado, la lengua oral y el sonido en general y, por otro, constituyentes comunicativos de carácter visual. Si pensamos en la poética, en concreto en las partes aristotélicas de la tragedia, es posible vincular al canal oral la lexis y la melopeya y al canal visual la opsis o espectáculo. La tecnología digital o técnica digital ha permitido la construcción con medios electrónicos de un canal de la comunicación (ALBALADEJO, 2001) en el que es posible unir rasgos, posibilidades comunicativas y efectos propios del canal oral y del canal visual. El canal digital se caracteriza porque, a través de él, gracias al soporte técnico que proporciona la cibernética por medio de las unidades de información y comunicación numéricas binarias —bit es abreviatura de ‘binary digit’, es decir, dígito o número binario—, es posible llevar a cabo una comunicación que es a la vez visual y acústica y que cuenta con elementos lingüísticos escritos (elementos visuales lingüísticos), con elementos lingüísticos orales (elementos acústicos lingüísticos), con elementos visuales no lingüísticos y con elementos acústicos no lingüísticos. El canal digital es un canal multimedial, acústico y visual, lingüístico y no lingüístico, en el que se sitúa y se produce la comunicación de construcciones lingüísticas orales y escritas, así como de sonidos no lingüísticos, construcciones musicales, construcciones visuales, etc. La digitalidad es la cualidad de digital de este canal.

La literatura no ha permanecido ajena a la consolidación de este canal digital (VEGA, ed., 2003; CHICO RICO, 2007; 2008; TORTOSA, ed., 2008; ROMERO LÓPEZ & SANZ CABRERIZO, eds., 2008). La digitalidad afecta a la literatura y a su comunicación y repercute en ella en diversos aspectos, en lo que se refiere al almacenamiento de textos literarios, a su tratamiento analítico, a su edición (ALBALADEJO, 1986) y, en los casos de obras construidas con medios digitales, a su propia producción.

Por un lado, existe una literatura construida con medios digitales, de la que pueden ponerse como ejemplo la obra Locomotive and Creatures de Jason Nelson1 y la «webnovela» de Juan José Díez Don Juan en la frontera del espíritu2; pero, por otro, la literatura no construida con medios digitales está presente en la red gracias a su digitalización, es decir, a la edición digital de las obras literarias no digitales, como las que se encuentran en las bibliotecas digitales, siendo ejemplar el caso de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes3 (ALBALADEJO, 2007; 2009). Hay que tener en cuenta también que hay obras literarias digitales que han sido construidas exclusivamente con medios técnico-informáticos, mientras que otras han sido construidas con una combinación de dichos medios sobre una base de redacción escrita. Esto implica también una diferencia importante en la recepción, en la actividad interpretativa de los «nuevos lectores», como con gran acierto los ha denominado Amelia Fernández (2003), ya que unas obras —sirva de ejemplo de éstas la antes mencionada Locomotive and Creatures— solamente pueden ser recibidas por medio de ordenador, mientras que otras obras digitales son susceptibles de ser recibidas también por medio de la lectura del texto impreso, aunque sin activar en este caso todas las posibilidades comunicativas que ofrecen los enlaces y los dispositivos de interacción comunicativa —ejemplo de éstas es la mencionada «webnovela» Don Juan en la frontera del espíritu—.

2. La edición electrónica de textos literarios clásicos

En la que podemos considerar nueva era de la comunicación, caracterizada por la digitalidad, como se ha visto antes a propósito de la relación de la literatura no digital con la tecnología digital, un material que fue pensado, editado y trasmitido en formato analógico (podríamos llamarlo así), es utilizado para difundirlo por un nuevo canal, que está lleno de posibilidades visuales, acústicas y reproductivas, para su comunicación, es decir, su producción y su recepción, desde cualquier lugar conectado a la red, ya en formato secuencial-verbal ya en el acústico y en visual, aunando ambos modos de representación y presentación. Por ello, la digitalización de los textos literarios clásicos ha supuesto y supone una revolución, y se encuentra en los inicios de nuevas y mejores posibilidades, como bien señala José Manuel Lucía Megías, al indicar que aún nos encontramos en el «incunable del hipertexto» (LUCÍA MEGÍAS, 2007: 2). Y esta revolución afecta también a la figura del receptor, de un nuevo receptor que, muy variado, demanda el desarrollo de todas las posibilidades reales que suponen los avances informáticos en el almacenamiento, perdurabilidad y relación de los contenidos de las bibliotecas virtuales.

2.1. Búsqueda de nuevos modelos textuales. El hipertexto 

Dejando de lado toda la labor creativa que se viene desarrollando a través del hipertexto literario, de la que nos hemos ocupado en el apartado 1 del presente trabajo, queremos centrarnos en el desarrollo de la crítica textual a través de los distintos trabajos realizados para la edición de textos (o ediciones críticas de textos) utilizando los nuevos avances informáticos. La edición de muchas obras literarias clásicas en la Red es hoy un hecho constatable, así como la variedad de formas de edición de estas obras, de digitalización de textos literarios que no han sido construidos con tecnología, con técnica digital, pero a los que ésta les es aplicada para su edición y, en definitiva, para la proyección y ampliación de una comunicación en la que anteriormente no han intervenido dicha tecnología.

2.1.1. Almacenamiento y accesibilidad a través de la edición digital 

En un primer momento la digitalización de textos literarios, o edición para la Red, supuso una forma económica de reedición, a la vez que con ella se encontraba una nueva forma de almacenamiento de estos textos casi ilimitada, pero sin más pretensiones que éstas, por lo que los portales que las sustentan presentan textos literarios clásicos digitalizados, en el mismo canal de comunicación que los textos analógicos, salvo que pueden leerse también en una pantalla (con la posibilidad, casi siempre, de la impresión del texto en papel). La secuencialidad y la lectura de estas ediciones no difieren en nada del texto analógico. Nos encontramos con ediciones que no presentan ningún cambio respecto de sus originales editados en papel, en la línea de lo que son las reproducciones informáticas de las imprentas en la actualidad, pero con la salvedad de que estos nuevos textos están en formato digital; ello supone una lectura y una consulta idéntica a la tradicional. Y tal vez esto haya sucedido porque el receptor de este tipo de textos digitalizados (el receptor de ese momento) no estaba interesado en nada más, no demandaba nada más.

En esta línea podemos encontrar la reproducción de textos literarios, basados en ediciones críticas ya editadas o en primeras ediciones, pero sin ese apartado crítico, y sin dar noticia del editor, siendo el sitio web en el que está la edición lo que otorga la garantía o no de esa edición. Están orientadas a un receptor muy variado y poco interesado en la investigación. Tiene un carácter divulgativo claro.

Con acierto, Germán Gullón ha abogado por el establecimiento de criterios para la edición electrónica de obras clásicas, hasta el siglo XVIII, diferenciados de los seguidos para la edición de obras posteriores (GULLÓN, 2004: 89).

Asimismo podemos encontrar edición digital para la reproducción de facsímiles, con una clara orientación a un receptor que podemos denominar profesor-investigador, y que han realizado una buena parte de las bibliotecas más importantes del mundo, haciendo accesibles sus fondos bibliográficos. Y también, junto a éstas, realizan ediciones de trabajos de investigación, artículos, monografías, estudios, tesis doctorales, etc. de difícil localización, de interés para este mismo tipo de receptor y orientadas a él. En todos estos casos impera la idea de almacenamiento y de accesibilidad a los textos sin tener en cuenta otras posibilidades como la del contraste de textos o las distintas formas de recuperar la información que ellos contienen (los podemos encontrar en formato pdf, es decir, en impresión electrónica, a modo del libro tradicional).

Por otro lado, todas estas ediciones digitales vienen a perpetuar una parte del canon literario, dejando fuera un conjunto de obras por criterios simplemente de presupuesto, de tiempo o de intereses de programación editorial digital, lo que implica una transformación de ese canon o, lo que es lo mismo, una sustitución del canon predigital por un nuevo canon, a partir de la diferenciación a efectos de constitución canónica entre los textos que están digitalizados y los que no están, o entre los que están digitalizados sin explotar todas las posibilidades de la edición digital y los que están digitalizados plenamente, con aprovechamiento de todos los recursos para que la edición no sea la mera presentación del texto, es decir, aquellos recursos que permiten ofrecer concordancias, enlaces hipertextuales, determinadas selecciones en el texto, etc.

2.1.2. Almacenamiento, accesibilidad y desarrollo de otras herramientas

También podemos encontrar ediciones digitales, dentro de las bibliotecas virtuales, que desarrollan otras herramientas en la edición de textos literarios clásicos, lo que supone un avance respecto de las anteriores, motivado fundamentalmente por la demanda de otro tipo de receptor, más exigente, que busca en ellas otra forma de edición diseñada para el formato digital. No se trata sólo de digitalizar ediciones críticas consolidadas académicamente, sino de realizarlas para esta nueva forma de edición. Se trata de un tipo de edición que con frecuencia encontramos hoy en la actualidad. Y cada día crece el número de textos literarios presentados en edición expresamente hecha con medios digitales, creándose de este modo unos fondos bibliográficos que nos llevan de nuevo a la idea de almacenamiento (accesible) y, consiguientemente, a la de conservación del patrimonio literario con el fin de ponerlo a disposición de los lectores del presente y del futuro. Ahora bien, estas ediciones digitalmente elaboradas presentan como novedad la posibilidad de elección entre distintos textos o entre ediciones del mismo texto, con la peculiaridad de que pueden compararse y elegirse a voluntad en formatos compatibles con los programas informáticos más difundidos y utilizados. Pero no siempre la calidad de la edición es la que prima en estas ediciones, que a veces no son completamente fiables y que llevan al receptor a dudar de la autoridad de las mismas, salvo en los casos en los que se indica quién es el editor.

Aun así, sin el desarrollo de otras herramientas informáticas (apoyo sonoro, iconográfico, etc.) nos encontramos ante unas posibilidades no muy distantes de las del mismo canal de comunicación utilizado en la comunicación del texto tradicional, con la salvedad de que pueden compararse distintas ediciones (e incluso éstas pueden ser comparadas con sus originales facsímiles), se puede actualizar la información y se puede recuperar en cualquier momento. También prima entonces, como muy bien señala José Manuel Lucía Megías, a quien seguimos (LUCÍA MEGÍAS, 2004; 2007)4, la cantidad sobre la calidad, sin tener en cuenta que el futuro pasa por el desarrollo de la calidad en el edición textual para la Red. Es la demanda de este nuevo receptor-investigador que busca ante todo la autenticidad del texto y la facilidad de su manejo informático. Es un receptor que busca principalmente la consulta puntual, antes que la lectura completa del texto, y que precisa de los recursos que ofrece este medio para un conocimiento exhaustivo de la obra con fines analíticos, críticos y teóricos. Así pues, paralelamente se desarrollan herramientas digitales que permiten la contextualización de la obra o el autor, la creación de bases de datos, el establecimiento de concordancias o la edición de todo un aparato crítico (artículos, trabajos) preexistente o realizado ad hoc para la edición plenamente digital, así como el desarrollo de elementos iconográficos, cromáticos y sonoros por los que la edición es sostenida en su proyección comunicativa.

Estas nuevas herramientas permiten una lectura (también una audición en muchos casos) jerarquizada o secuencializada al modo de la edición tradicional, jugando, eso sí, en el ámbito visual con las posibilidades tipográficas y cromáticas que la digitalidad hace posibles.

2.1.3. Edición crítica hipertextual

Por otro lado, están la ediciones literarias de textos clásicos que se adaptan a las características del nuevo canal de comunicación, y a un nuevo receptor, más ambicioso, tomando las posibilidades técnicas como un aliciente para el desarrollo de esa edición crítica con la posibilidad de aportar otra forma de búsqueda, de lectura, incluyendo la de contrastar distintas ediciones facsimilares (LUCÍA MEGÍAS, 2007: 3 ss.), motores de búsqueda, diccionarios, concordancias, etc.5 El nuevo receptor pide la disponibilidad de demanda todas estas posibilidades, ya que en general es parte del conjunto de estudiosos de la literatura; para ello, el canal, gracias a su condición de digital, se transforma y se adapta a las necesidades de este nuevo receptor. Este proceso de digitalización está en continua evolución, puesto que es ese mismo conjunto de estudiosos el que desde sus trabajos perfecciona y desarrolla las posibilidades de edición que le da la Red y los avances informáticos. Este nuevo receptor, por un lado demanda y por otro aporta y nutre lo esencial para esta nueva digitalización de textos clásicos que se encuentran ahora en la etapa hipertextual, pero que tienden a superarla.

La edición crítica hipertextual parte de las propuestas ensayadas en los modelos anteriormente descritos, y se orienta fundamentalmente a un receptor que es investigador, creando y ofreciendo materiales nuevos, a través de enlaces realizados sobre los textos, y que pretenden potenciar y aprovechar esa dimensión de exploración de las obras literarias. Por ello se desarrollan las posibilidades de acercamiento a los textos literarios con las posibilidades de enlaces en todos los niveles semántico-extensionales, semántico-intensionales, morfosintácticos, fonofonológicos, así como su desarrollo en la relación con las distintas ediciones de las obras, que suponen un avance sobre el trabajo filológico desarrollado en los otro modelos. Se puede, por tanto, contribuir así al estudio de la génesis de un texto literario, su proceso creativo, su proceso comunicativo y sus desviaciones históricas (interpretaciones erróneas, copias con modificaciones, etc.).

Para Lucía Megías, «Estos proyectos [las bibliotecas virtuales hipertextuales], como veremos, se mueven en la superación del incunable del hipertexto por tres caminos diferentes: la presentación simultánea de materiales de muy diferente naturaleza, la incorporación de herramientas informáticas de apoyo y el diseño de nuevos modelos editoriales hipertextuales» (LUCÍA MEGÍAS, 2007: 31). Las posibilidades estadísticas, las de crear listas de términos, las ya reseñadas de concordancias, la creación de vínculos y enlaces, la creación de intertextos e intratextos, el desarrollo del aparato crítico comparado, las presentaciones críticas, transcripciones y facsímiles, así como la aparición de todo el material de apoyo, entre otras virtudes, suponen una edición que se aleja ya del canal propio del texto tradicional, configurado para un nuevo tipo de receptor o de recepción que busca profundizar en el estudio científico de los textos y en el desarrollo del conocimiento y de la cultura. Se trata de un canal plenamente caracterizado por la digitalidad.

2.2. Un nuevo corpus ¿Desaparición del canon?

La digitalización de los textos literarios supone la aparición, junto a textos canónicos, de otros que no lo son y que, por ese afán acumulativo y divulgativo del nuevo medio, permite que textos de difícil localización, textos poco difundidos e incluso inéditos, aparezcan en el desarrollo de las bibliotecas virtuales especializadas y también en las genéricas. Y aparecen con un desarrollo de edición hipertextual, científico. Lo que lleva a plantearnos si ello supone no sólo una transformación del canal sino también el embrión de un nuevo canon literario estático, accesible y perdurable para un nuevo tipo de receptor, que, además de investigador, es degustador y divulgador de esta materia. La distinción entre ambos conceptos (canon y corpus) en Mignolo (1994-1995) refleja muy bien la naturaleza del problema planteado, ya que para Mignolo, el canon llega a ser parte del corpus. El paso del canon tradicional al corpus generado por el hipertexto y las ediciones digitales de las bibliotecas virtuales puede producir efectos múltiples al destruir la visión homogénea de lo canónico y configurar una nueva visión: es posible que la crítica ya no se funde en la literatura clásica canonizada sino en la multiplicidad de textos literarios digitalizados y editados hipertextualmente. E incluso la propia denominación de los textos literarios puede ser sustituida (por la transformación del canal) por la más genérica y menos excluyente de formas discursivas, que permite acoger modalidades como la oralidad junto a la manifestación escrita en la que se sustenta tradicionalmente la noción de lo literario. Podemos estar ante una inminente crisis del concepto de hegemonía del canon a favor del corpus, precisamente por las posibilidades de presentación de corpora amplios que pongan al alcance de los lectores el mayor número posible de ediciones digitales de textos literarios.

3. Conclusión

El máximo de posibilidades que la digitalidad ofrece en la creación de textos literarios, en la construcción de estructuras electrónicas de interacción comunicativa y en la edición digital de textos literarios no tiene que ser necesariamente agotado en cada acto comunicativo literario o metacomunicativo literario. La digitalidad se ofrece, así, como una condición del canal, del soporte comunicativo, que puede ser utilizado parcialmente o con todas sus consecuencias. Si en el caso de la creación literaria solamente un reducido grupo de lectores (lectores-espectadores-oyentes) acepta plenamente las obras literarias de creación digital, en cambio las ediciones digitales que implican la aplicación en un grado muy alto de las capacidades de la digitalidad, se encuentran a disposición de los lectores que buscan disponer de las distintas ediciones, de todas las variantes conocidas, de las concordancias, etc. facilitadas por el instrumental tecnológico digital.

NOTAS:

1 http://www.heliozoa.com/new/wave2.html (fecha del último acceso: 15 de mayo de 2009).

2 www.webnovela.es (fecha del último acceso: 1 de septiembre de 2009).

3 www.cervantesvirtual.com (fecha del último acceso: 4 de octubre de 2009).

4 Son de gran interés las publicaciones de este autor contenidas en la dirección http://www.ucm.es/info/romanica/lucia.htm (fecha del último acceso: 5 de octubre de 2009).

5 Antonio Rodríguez de las Heras lo desarrolla en las tres posibles relaciones entre el texto tradicional y las nuevas posibilidades electrónicas (Rodríguez de las Heras, 2001).

Bibliografía/Referencias


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